Canoa

¡Viajar es un premio si viajas con los que amas! Así que emprendimos viaje antes que saliera el sol para pasar en familia un lindo fin de semana. El destino, el poblado de “Canoa”, en la provincia de Manabí. La propuesta, 17 kilómetros de tranquilidad, naturaleza, diversión y por supuesto, deliciosa comida, ¡era la excusa perfecta! Con toda esa energía salimos desde Santo Domingo de los Tsáchilas, para viajar 220 km y pasar un día de total relax.

En el camino, hicimos la parada imprescindible en la estación P&S “Nuevo Israel”, situada en el km 20 de la vía Chone, ya podíamos llegar confiados y seguros a nuestro destino.

Según cuentan los pobladores, los nativos de la canoa se escondieron en las colinas cuando vieron a los invasores, dejando la hermosa playa desierta durante 100 años, que, por cierto, en ese entonces no se llamaba Canoa, sino Pintaguas.

Con los primeros rayos de sol pisamos la arena y recorrimos las cabañas que se sitúan a lo largo de toda la playa, con sus variedades gastronómicas y su peculiar decoración, a base de madera, hamacas, toldos de colores, cañas y tablas de surf. Y es que Canoa es el destino ideal si te gusta la aventura, el parapentismo, las alas delta y por qué no, montar algunas olas.

 

Unos cuantos botes azules se asomaban en el horizonte y de repente comenzaban a llegar hasta la orilla, con sus redes y sus cabos fuertes. Un espectáculo que disfrutamos en primera fila mientras nos servían el desayuno y nos perdíamos con la hermosa vista.

Claro que nos dispusimos a meternos al agua, pero no sin antes visitar una tienda de surf que se repletó de jóvenes que luego corrieron con sus tablas hacia las olas. También nos llevamos una, y aunque no somos expertos en el tema, podemos decir que nos divertimos muchísimo.

 

Al llegar la tarde, elegimos una hermosa y amplia cabaña para almorzar, donde ofrecían gran diversidad de platos a la carta, en presentaciones familiares, individuales y porciones para niños, el ceviche de camarones estaba de lujo, también el arroz marinero y para completar, un enorme vaso de jugo natural que nos lanzó a las hamacas y nos recordó que son esos pequeños detalles, los que hacen que la vida sea maravillosa.

 

La foto del rótulo de Canoa no podía faltar y tampoco el llevarnos un recuerdo de haber estado allí. Así que, si vas a Canoa no olvides pasar por el paseo de artesanías que adorna sus calles.

Aunque en el poblado de Canoa la vida nocturna se vive al máximo, esta vez seguimos nuestro rumbo hacia otras ciudades por descubrir.

Si ya conoces Canoa, cuéntanos qué es lo que más disfrutas de estar allí, y si aún no has visitado este increíble lugar, te animamos a que lo hagas y que invites a tus seres queridos a divertirse en el país donde #NadaEsLejos.

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