Baños

A 40 km del este de Ambato, se encuentra Baños de Agua Santa, conocido por sus balnearios de aguas medicinales, deportes extremos e increíbles cascadas.

Baños es un centro turístico de importancia del país, gracias a su privilegiada ubicación en plena entrada a la Selva Amazónica, también se le conoce como: «El Pedacito de Cielo», y ningún nombre ha sido más acertado, pues muchas cosas descubrimos en Baños que tal vez nadie te ha contado y que mucho menos encontrarás en Wikipedia.

Su nombre es Baños de Agua Santa, se debe a las aguas termales de la zona, siendo consideradas curativas.

La ciudad se encuentra con una creciente reputación como destino turístico por su privilegiada ubicación en plena entrada a la selva amazónica, y es considerada una de las siete maravillas naturales del mundo.

Justo en el centro se alza majestuosa, entre montañas y adoquines la hermosa Basílica de la Virgen del Rosario de Agua Santa, con su peculiar construcción, resalta y si miras dentro puedes encontrar muchos habitantes y turistas visitando el lugar.

Si te gustan las melcochas (dulces hechos a base de caña de azúcar) este sitio te encantará, porque hay decenas de lugares donde las hacen justo frente a ti y cuando pasas te van regalando esos trocitos de felicidad.

La ruta de las cascadas es 100% recomendada, los boletos puedes adquirirlos entre las muchas agencias que ofrecen el servicio y cuentan con diferentes horarios. Te recogen en tu hotel en una Chiva (transporte típico) y comienzas el recorrido con un guía local, el cual te irá explicando y acompañando durante toda la aventura, es divertido, poco común y en cada parada podrás hacer fotos, comerte algún aperitivo de la zona y hasta mojarte con “agua bendita”.

Rafting, canyoning, piragüísmo, escalada en roca, salto de puentes, paseos a caballo, caminatas ecológicas, canopy, ciclismo de montaña y un sin fin de emociones podrás encontrar en Baños.

La ruta de las cascadas es fenomenal, comienza por el Rostro de Jesús, el Velo de la Novia, Cascada Culebra… y así hasta completar la séptima que es nada más y nada menos que El Pailón del Diablo.

Entre la increíble vista, la emoción de cruzar los puentes, la brisa que trae a tu rostro un poco de agua helada y la sensación de estar en un lugar mágico, hace que merezca la pena cada kilómetro recorrido.

Ahora me dirás: “eso está muy bien, pero, ¿qué era eso diferente que querías contarme?

Pues ahí va. La gente que vive en Mindo es como de otra madera. Es simplemente especial. Te trata con amabilidad y respeto, son capaces de darte direcciones de otros restaurantes aunque ellos te estén invitando a entrar al suyo. Saben que el turismo es su mayor fuente de ingreso, así que saben cómo hacerte feliz y en verdad, lo logran.

Llegó la noche y buscamos donde hospedarnos, entre tantos hostales para escoger, elegimos el Community Hostel y consideramos que fue una gran elección. Apenas alcanzamos la última habitación porque estaban llenos, en su mayoría, de jóvenes aventureros de todo el mundo. Así que se puede descansar en cómodas habitaciones y en la noche tienen programas especiales.

A la mañana siguiente, luego de un café, decidimos conocer más de la ciudad, los paseos artesanales, su gente y su comida que por cierto, tiene muchísimo sabor.

De regreso pasamos a tanquear en “Sanchez”, estación de servicios P&S (Av. Amazonas KM 2), quienes nos motivaron a volver e hicimos la promesa de regresar a aquel pedacito de cielo, porque aún nos quedan muchos lugares atractivos por conocer en el país donde #NadaEsLejos.

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