Mitad del Mundo

¡Este feriado nos vamos a la Mitad del Mundo!

– gritó el más fachero del grupo. Si bien es cierto que casi todos habíamos visitado el lugar, nos unimos al plan para viajar 33,2 km desde Quito hacia uno de los mayores atractivos del Ecuador.

La pequeña ciudad atravesada por la línea ecuatorial que une el hemisferio norte con el hemisferio sur y convierte a esa línea en el ombligo del planeta… o algo así.

Tomamos por la Avenida Occidental hasta San Antonio de Pichincha, la cual es más rápida y más segura. Debatimos qué comeríamos en el almuerzo, escuchamos música de unos cuantos géneros y hasta nos movimos un poco en los asientos.

En el camino, hicimos una pequeña parada para poner gasolina en la Estación de Servicio PyS Occidental. Lo cual agradece siempre Alison, que no sabemos a qué se debe, probablemente por el litro de agua que bebió en el camino, pero necesitaba hacer una parada urgente en los sanitarios.

¡La foto que no puede faltar!

Llegamos a nuestro destino en aproximadamente 40 minutos, aparcamos el auto, hicimos una pequeña fila y compramos las entradas (tiene un costo de 7.50 USD por persona), es lo que se conoce como ‘full pass’, incluye ingreso al parque y entrada a todos los museos.

Con un poco de distancia, la ayuda de un amigo y una foto tomada desde abajo podrás lograr la ilusión de sostener el globo terráqueo en tu mano.

Todos nos fuimos a la línea amarilla, esa que te permite saber que estás justo en la mitad, allí intentamos caminar sin caernos y estuvimos en los dos hemisferios a la vez.

Subimos por el ascensor hasta la cima, pudimos disfrutar del maravilloso paisaje, la brisa fresca y el sol caliente en nuestra cara, así que te recomendamos usar gafas de sol y gorra para protegerte un poco.

Bajamos por el interior del monumento y descubrimos artilugios curiosos.

 

 

A media mañana decidimos que era tiempo de un café, así que nos dispusimos a buscar un Capuchino.

Encontramos el café Guayasamín y solo les puedo decir que nos quedamos con las ganas de volver.

Justo saliendo de allí pudimos ver algunas personas intentando poner un huevo crudo sobre un clavo, y por supuesto que lo intentamos, aunque, la verdad, no todos lo logramos.

Camilo se apuró en decirnos que había un Shaman en una de las cabañas de exposición cercana. Y nos fuimos a verlo de una. Muchas personas de las que entraron allí decidieron hacerse la llamada “limpia”, pero nosotros…pues solo observamos cómo se daba la medicina ancestral.

Si te gustan los museos, este sitio te va a encantar, podrás disfrutar desde las obras de Guayasamín hasta el museo de la cerveza.

El planetario resultó ser interesante y la Iglesia también lo es si el catolicismo es lo tuyo, te remonta a una época pasada y tiene una belleza un tanto peculiar.

¡Qué hambre! Dijo Sebastián con cierto tonito apurón, así que nos dispusimos a buscar algo para el almuerzo tardío.

Aunque hay muchos sitios para almorzar que rodean el monumento, decidimos buscar fritadas de camino a nuestro próximo destino y encontramos una hueca sin nombre que nos llenó de energía para seguir; pero esa, es otra historia.

¿Qué hacer en la Mitad del Mundo?

  1. ¡Pon un pie en cada hemisferio!
  2. ¡Sostén el globo terráqueo con tus manos!

Claro que no es literal, pero con un poco de distancia, la ayuda de un amigo y una foto tomada desde abajo podrás lograr esta ilusión.

  1. Siéntete más delgado/a.

¡Como lo escuchas! En la línea equinoccial el peso corporal es de un kilo menos, debido a la menor fuerza gravitacional que existe al estar en el lugar más alejado del centro de la tierra.

  1. Salta de un hemisferio a otro.

Una de las fotos más creativas es cuando saltas de un hemisferio a otro. ¡Inténtalo!

  1. Visita a un Shaman.

Si sientes que las cosas no andan muy bien puedes hacerte una limpia con un Shaman. Visita la choza de Taita Carlos y sus cuyes, y dejará tus pensamientos y emociones alineadas a través de la medicina ancestral.

  1. Conoce tu destino:

No es una simple línea amarilla, cuenta la leyenda que, si uno camina por el centro de la línea, con los ojos cerrados y los pulgares hacia el cielo, puede saber en qué lado del hemisferio está su destino. Si el equilibrio te lanza al norte, tu amor, tu carrera o tu vida están allí, pero si el cuerpo se inclina al sur, debes correr hacia allá.

Dicen los que saben que, si uno va al punto cero grados, cero minutos y cero segundos del mundo podría cambiar también la latitud de su vida.

 

¿Qué te ha parecido este viaje? ¿Te animas a visitar la Mitad del Mundo?

 

Déjanos tus comentarios y suscríbete a nuestro blog para que no te pierdas ninguna aventura.

Deja un comentario